martes, 12 de mayo de 2020

Primero fue luz y después sonido


El viejo faro de Penmarc'h fue parte del primer plan de iluminación de las costas francesas en los comienzos del siglo XIX, entrando en servicio en 1835 y apagándose su linterna en 1875, cuando le sustituyó el de Eckmühl. En ese momento pasó a ser una marca fija de navegación, para lo que se pinto su fachada sur de color blanco. Así pasó un siglo, hasta que a alguién se le ocurrió que sería una buena idea añadir a la seguridad marítima de la zona una sirena de niebla, para la que no se encontró mejor ubicación que la vieja torre de Penmarc'h. En 1975 emitió su primer bocinazo. La señal sonora aulló en la niebla bretona hasta que en 2009 una avería la hizo enmudecer. Ahora, tras casi 200 años de servicio activo, se ha convertido en memoria y aloja en su interior la historia tanto de los faros y las balizas de la zona como del servicio de salvamento  marítimo.  

Altura 39  metros
Inactivo
Visitable como museo.

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