martes, 15 de febrero de 2011

Así es un faro



Una infografía animada realizada por la revista Consumer, de Eroski, en la que explican lo más básico de un faro. Muy bueno para poco o nada iniciados. Por cierto, aparece un aviso que dice "introducir texto aquí" que no sé de dónde sale, no todo iba a ser perfecto hoy. De todas formas, original se puede ver aquí.

martes, 8 de febrero de 2011

¡Ay, ese orgullo!


Faro de la Rúa, ría de Arousa (A Coruña, Galicia).
Me dijeron que no se podía hacer foto del faro de la Rúa y yo me empeñé en que sí. Y efectivamente, lo fotografié. Pero a la vista está el resultado: aquello del fondo es un faro y mi orgullo está a salvo, pero vaya leche de foto... Conclusión final: tengo que volver y encontrar la manera de acercarme para hacer un trabajo en condiciones. ¡Ay, ese orgullo!

martes, 18 de enero de 2011

¿Cómo lo hacen?


Esta baliza entre la isla de Ons y la entrada a la ría de Pontevedra (Mera, corrígeme si me equivoco) es una de la razones de mi admiración por los constructores de faros, desde el ingeniero que lo proyecta hasta el peón albañil que está a pie de obra. O sea: en medio del agua, con la tierra firme más cercana a varios metros por debajo, va y consiguen levantar una torre, que frague el hormigón y se mantenga sólida, en un periodo de tiempo en el que supongo que el mar no estaría siempre como un plato (como en la foto) y habría olas que dificultaran mantener la vertical. Pero ahí está, tiesica tiesica, marcando el camino y sirviendo de posadero para gaviotas y otras aves.

martes, 11 de enero de 2011

Sálvora, el paraíso


Faro de la isla de Sálvora. ¿Qué decir? Quedé fascinado. De la manera más subjetiva posible. Desde agosto forma parte de mis mitos personales. Todas las razones que puedo dar son perfectamente discutibles y a pocos convencen, pero me da igual, es mi idealización. El viaje a Sálvora, que incluye la ida y la vuelta; la propia isla y su atmósfera, la visita al faro, la gente con la que estuve y que conocí... Viene a ser mi paraíso perdido. Perdido porque no sé si volveré algún día, y si vuelvo, quizá ya no sea lo mismo, por la isla o por mí.