martes, 27 de mayo de 2025

El nuevo faro de Ajo

A la izquierda, vista del faro desde tierra;
a la derecha, vista del faro desde el mar

Tras dar mi opinión sobre la transformación, iba a decir lavado de cara pero no me sale, de la mano del artista cántabro Okuda en 2020, tuve ocasión de visitarlo un par de años después, en 2022. Y ahora, pasado un lustro años de su maquillaje todavía sigo digiriendo lo que ví.

En lo básico sigo pensando lo mismo, lo que hicieron con este faro me parece una barbaridad. Este estilo no va nada ni con la función natural del faro ni con el entorno en el que se levanta. Ahora bien, hay matizaciones que creo que debo hacer.


martes, 13 de mayo de 2025

Pocos nombres son más propios


En el mismo límite de la carretera. Y la carretera al mismo borde del acantilado hacia el mar. En el reborde. Es el faro de Rebordiño. Viniendo por carretera del monte Louro y a un kilómetro del pueblo de Muros, este faro se agazapa en un curva que lo oculta de quienes vienen en dirección contraria. Es un mal sitio para detenerse a  contemplarlo. De hecho, si vas hacia Muros, es imposible pararse, y si sales de Muro, lo más normal es pasarlo de largo. Así que, farofilos de mundo, mucho ojo con la visita, tened mucho cuidado.
La torre de Rebordiño

A pesar de su aspecto sencillo y pulcro, este faro es un ejemplar único. Y no solo en Galicia, sino de, al menos, toda la costa norte de la península. Su torre, la que sostiene la linterna, tiene dos particularidades: la primera, que es de metal, y la segunda, que es exenta, que no está unida estructuralmente al edificio, aunque lo parezca. Una pasarela, posterior a su construcción, une el balconcillo con la cubierta del edificio de servicio y un pasaje cubierto une la planta baja con el interior de la torre. Es algo muy curioso. 

Y con este faro, que en realidad es una baliza, termina mi viaje por los faros de Galicia. Cierto es que todavía hay unas cuantas luces más hasta llegar al faro de Silleiro, en Baiona, pero ya los visité en mi primer recorrido por esta costa, que empecé por Pontevedra, y mostré en otras entradas hace unos años.


Altura: 8 metros
Plano focal: 16 metros
Dos destellos rojos cada 7 segundos. El sector de horizonte entre 19º y 168º no es visible desde el mar. 
Alcance: 10 millas náuticas 
Accesible.

martes, 6 de mayo de 2025

Faro de Monte Louro


Sobre la ría de Muros y Noia se asoma este clásico faro del norte peninsular de torre baja adosada a un edificio de una planta sobre un rocoso acantilado. Es curioso. Tras haber recorrido la Costa da Morte viendo, conociendo, admirando una costa increíblemente agreste y espectacular, entrar en las Rías Baixas parece que se accede a la zona chill out de una discoteca particularmente rockera (no digo tecno-trance porque nunca lo he soportado ni entendido y, además, me parece un horror). Se mantiene la belleza, pero es más serena.

Y eso se refleja en el faro de Monte Louro, de una estética clásica de los faros cantábricos aunque esté en el Atlántico, que hace su labor con la tranquilidad de un veterano. Eso sí, un veterano que no olvida un agitado pasado y se adorna con grafitis a modo de pines e insignias en recuerdo de pasadas aventuras.

Altura: 7 metros
Plano focal: 27 metros
Agrupación de dos destellos más otro a los 4,5 segundos en periodos de 12 segundos
Alcance: 10 millas náuticas
Accesible.

 

martes, 29 de abril de 2025

Y vamos otra vez con los nuevos usos para los faros

 


El de punta Insua o punta Lariño es otro ejemplo de esa corriente de dar a los faros un uso funcional distinto del original solo porque ya nadie vive en él. No es una mala idea que estos edificios tengan una vida más allá de su labor como señal marítima. El problema viene cuando la única solución que se encuentra es la de convertirlos en hoteles de lujo en manos privadas, esté en funcionamiento o no. Cierto es que los entornos en los que se han levantado los hacen muy golosos para buscar ese nicho de mercado de alto standing y exclusividad, pero resulta muy excluyente. Este no es el único caso en Galicia, el de isla Pancha, en Ribadeo, ya lleva unos años funcionando como apartotel, y se acaba de inaugurar otro en el faro de Silleiro, en Baiona. Os invito a ver sus páginas web y valorar. 

Sé que los faros producen una fascinación intensa, yo mismo soy una víctima de ella, y que muchos aficionados quieren visitarlos. Indudablemente cuentan con un atractivo turístico enorme. Pero hacer de ellos un hotel no es la única solución. En el Reino Unido y en Noruega también los han convertido en hoteles, los primeros tiran también por la exclusividad y el glamour, mientras que los escandinavos se mantienen más populares bajo la premisa de que quienes se alojan en ellos buscan una experiencia más cercana a la austera vida de los fareros.  

En cambio, en Francia han optado por otra vía. Los mantienen abiertos al publico y la visita suele incluir subir a lo alto de la torre. El precio no supera por regla general los 5 euros. Hay colas y lo que se recauda suele bastar para el mantenimiento. Como alojamiento, solo conozco el de la isla Louët, en la bretona bahía de Morlaix. Ya hablé de este faro aquí. Se llena todos los años en temporada y de lujo no tiene nada.  

Otras opciones son convertirlos en centros culturales y de exposiciones, como Cabo Mayor, en Santander, o Santa Clara en San Sebastián; puntos de interpretación de diversa índole, como Mera en A Coruña, Santa Katalina en Lekeitio o el de Tossa de Mar, o simplemente son faros visitables por méritos propios como Torre de Hércules o Chipiona. Solo son algunos ejemplos de los que he visitado, pero hay muchos más. Simplemente se trata de abrirlos a todos.  

Volviendo a Lariño, visitarlo merece la pena por el entorno, su playa y sus dunas. Y se puede aprovechar para tomar algo en la terraza del hotel, que, reconozcámoslo, no está nada mal.

Altura: 14 metros
Plano focal: 27 metros
Tres destellos blancos y rojos cada 9 segundos. 
Alcance: 15 millas la luz blanca y 14 millas la luz roja. La luz roja marca los tres sectores de horizonte: de 20º a 45º, de 70º a 90º y de 125º a 152º. 
Accesible.

martes, 22 de abril de 2025

El faro secreto de la ría de Corcubión

 


Será por falta de faros. La ría de Corcubión es un nido de torres de luz. Un extremo lo marca el faro Fisterra. Le sigue, bordeando la costa, el de cabo Cee y cierra el otro extremo el de punta Insua o Lariño (ahora también un hotel) al que ya llegaremos. Pero en el centro de la bahía, como si fuera el eje al que todos miran, se encuentra el faro de Lobeira Grande. O quizá lo que hacen es vigilarlo, si es que uno cree que el origen del nombre de este archipiélago de rocas graníticas se debe a que están emboscadas en el mar, como lobos al acecho de sus presas, para hacer naufragar barcos en días de mala mar. El hundimiento de dos mercantes griegos, el Skuld en 1901 y el Polymnia en 1904, fue la gota que activó la construcción de este faro y su encendido en 1909. Tres años después, en 1912, en medio de una intensa niebla, se hundió el vapor noruego Salerno en Lobeira Chica. Parecía que las emboscadas seguían a pesar de todo.

Para quienes desembarquen, las rocas de granito esconden una pequeña playa de arena orientada hacia el monte Pindo que permite disfrutar de la tranquilidad y silencio (gaviota más, gaviota menos) de sentirse un náufrago que sabe que va a ser rescatado. Mi Santa y Paciente, la K-Poper y el Greñas no han olvidado lo que fliparon con el sitio.

Desde 1923 no hay nadie viviendo en la isla. Las malas condiciones climáticas hicieron que se automatizara, pero para entonces una pequeña industria de salazones y un par de tabernas donde se reunían marinos de todos los barcos ayudaban al sostenimiento de los fareros y sus familias. Su abandono humano no hizo que dejara de ser un lugar de encuentro. David, de Taximar Robinson da Lobeira, recuerda que de joven se organizaban sardinadas de cuadrillas en el interior del faro. Ahora lleva a visitantes hasta la isla a pasar el día y les muestra las orillas de la ría y sus secretos desde su embarcación. Ya no se puede entrar en el faro, sus puertas y ventanas están cerradas y tapiadas.

Altura: 10 metros
Plano focal: 18 metros
Tres destellos blancos cada 15 segundos
Alcance: 12 millas
Accesible por mar


martes, 15 de abril de 2025

Las enfilaciones de Carrumeiro son ciegas



Además de señales luminosas, en la ría de Corcubión, la primera de las Rías Baixas de norte a sur, también se pueden encontrar señales visuales que evitan disgustos y ayudan a orientarse a los marinos. Si Carrumeiro Chico es una baliza luminosa pintada en bandas alternas negra, roja y negra, su hermana de Carrumeiro Grande resulta más discreta, sin luz y de color gris cemento frente a punta Pindo. Señala el bajo de este nombre que junto al de Chico ha sido verdugo de numerosas embarcaciones. Lo más llamativo es la carencia de una luz que la posicione en la oscuridad, algo que para quienes surcan estas aguas de noche puede resultar un tanto arriesgado. Quizá la luz de la baliza de Chico baste, pero esta ceguera es para pensársela.


Enfilación de punta Pindo

Pero no es su única función, ya que es un punto de enfilación para los barcos que se dirigen a alguno de los puertos de la ría, como el de Cee o el de Corcubión. Alineándolo con su pareja de baile en punta Pindo se salvan los peligros. O si se navega paralelo por estribor a la línea que forman, se llega a la cascada de Ézaro, la única en el continente europeo que cae directamente al mar. Sí, en Islandia o en algunas islas escocesas como la de Skye también las hay, pero estamos hablando de la Europa continental.  

La enfilación de Carrumeiro Grande es una torre troncocónica blanca cuya discreción es tal que no tiene ni entrada en Wikipedia, a pesar de tener una labor de señalamiento tan necesaria como vital. No solo señaliza un peligro sino que además dirige el tráfico en colaboración con la de punta Pindo, una torreta cuadrangular de piedra.  

martes, 14 de febrero de 2023

Aviso a navegantes y estela recordatoria

La baliza de Carrumeiro Chico es una marca de peligro aislado a cuyo alrededor las aguas son navegables. Una torre negra con, en este caso una banda central roja. En el tope tiene dos bolas superpuestas que complementan el aviso. Se encuentra en la ría de Corcubión, a medio camino entre cabo Cee y las islas Lobeiras.

Su labor es avisar de la presencia de una peña sumergida, Carrumeiro Chico, que cuenta a sus espaldas con un nutrido historial de naufragios. De hecho, la zona recibe el sobrenombre de Cementerio de los Vapores Griegos. Pero son unos pocos los de esa bandera, el Manoussis, que naufragó en 1920, el Constantinos Pateras en 1922 y el Mount Parnes en 1935. A ellos hay que sumar los barcos británicos Rosalie en 1905 y Albión en 1908), el ruso Maria en 1910, además de restos de embarcaciones del siglo XVI y del XIX. Creo, que en la ría hay hasta diez pecios que han entrado en el plan de protección de yacimientos subacuáticos. 

Bajo el agua se localizan calderas de los viejos vapores, anclas, restos de los cascos y estructuras de los buques. Además, dicen quienes lo han visto, que los cargamentos de mineral hundidos han formado una especie de playa submarina muy interesante. 

Está claro que esta señal de aviso está más que justificada.

Altura: 8 metros
Plano focal: 10 metros
Dos destellos blancos cada 15 segundos.
Alcance: 10 millas.
Accesible en embarcación

martes, 7 de febrero de 2023

La jibarizada directora de la ría de Corcubión

 

Pasado Fisterra hacia el sur la Costa da Morte queda atrás y se enfila hacia las Rías Baixas. El final de este viaje por los faros gallegos ya se intuye. Ante nosotros ya solo quedan las rías de Corcubión y de Muros y Noya para completar la línea de luces que vigila e ilumina el norte de la costa atlántica española. Hasta Corrubedo llegamos mi Santa y Paciente en el primer viaje a los faros gallegos que iniciamos en cabo Silleiro. Ahora venimos desde la Torre de Hércules. Es el comienzo de la recta final. Pero a Galicia volveremos. 

La baliza de Cee, aunque es generalmente conocida como el faro de Cee, es un ejemplo más de la jibarización de las luces de costa. La hermosa linterna que hasta ahora asociábamos a los faros desaparece en favor de una minilinterna que da el mismo servicio pero probablemente resulte más económica, más fácil de mantener y más sencillo de montar y desmontar. 

No es el primer caso que vemos en este tramo. Hasta ahora, punta da Barca, Laxe y Roncudo que recuerde: pero hay más, sobre todo balizas. Es lo que tiene la tecnología.

El cabo sobre el que se asienta esta luz se encuentra en el centro de la amplia bahía que va desde Fisterra hasta Carnota. Y en ella se puede encontrar de todo, el único río que desemboca directamente en el mar con una cascada: el ría Jallas en la casada de Ézaro, islas desiertas con faros abandonados; Lobeiras, playas de arenas blancas y aguas azules como la de Gures, Pindo o Carnot, un fuerte privado en venta: el Casillo del Príncipe (creo que cinco millones de euros era el precio, pero no estoy muy seguro o sea que no me hagáis mucho caso, no hace falta que miréis vuestros bolsillos). Tampoco hay que olvidar el monte Pindo, justo enfrente del faro.

Y la baliza de Cee es la directora de orquesta tomando el testigo de Fisterra para las embarcaciones que entran en la ría.

Una curiosidad. Hay quien llama a esta baliza faro de Corcubión y aseguran que lo de Cee es por la letra C inicial de Corcubión. Hay gente para todo.

Una pregunta. ¿se sigue usando jibarizar o queda muy boomer?

Altura: 8 metros
Plano focal: 27 metros
Tres destellos blancos cada 15 segundos.
Alcance: 10 millas.
Accesible.

martes, 31 de enero de 2023

El faro de los que siguen en Camino

No lo he entendido todavía. Y mira que mi amiga Villar (levántate y saluda), la del vídeo de punta da Barca y peregrina incombustible, me lo ha explicado varias veces, pero sigo sin verlo. Son muchos peregrinos del Camino de Santiago los que tras la visita a la catedral del apóstol sigue rumbo oeste y llegan hasta Fisterra para colgar las botas mientras el sol se pone en el horizonte. 

Cuando este  último verano los veía llegar hasta el mismo límite de la tierra, en medio del jubileo de turistas que tomaban posiciones para ver el ocaso, me hacía una vez más esa pregunta.  

Al margen de estas consideraciones, el faro de Fisterra, o de Finisterre (que tampoco nadie me ha explicado lo del cambio de nombre), está con la Torre de Hércules y quizá también el de Vilán, en el top de los faros gallegos. Es un edificio imponente, está en un paraje de impresión, donde la historia marinera tiene mucha presencia en estos fondos, como O Centulo se encarga de recordar tras los naufragios del Blas de Lezo en 1932, el del Captain y sus 482 víctimas en 1870 o el Bitten en 1878. Y no son los únicos como se puede leer aquí. Por ello, son muchos los que agradecen la luz de este faro, que marca el comienzo de la Costa da Morte.

También es el punto más cercano a América. Aunque quizá alguien ponga alguna objeción a esto teniendo en cuenta que el finisterre de verdad está en Touriñan. 

Ahora que lo pienso, los de los peregrinos me recuerda a algo que leí, creo que en un libro de John Steinbeck, El pony rojo, cuando alguien cuenta que los pioneros que llegaban a la costa oeste de EEUU, a California, tras cruzar todo el continente lloraban al llegar al océano Pacífico, pero no por la alegría de alcanzar su meta, sino por la pena por no poder ir más allá. ¿A los romanos les pasaría lo mismo?

Bueno, en cualquier caso, en los chiringuitos que hay junto al faro encontré este parche para coser en mi jersey de ver faros y que hace pareja con otro que tengo en la otra manga del faro de San Agustín, en Florida.

Altura: 17 metros
Plano focal: 143 metros
Un destellos blanco en periodos de 5 segundos.
Alcance: 23 millas.
Accesible.

P.D.: Va por Sindo Amoedo, padre de nuestro amigo y padrino de la K-Poper Avelino, gallego de origen. Un abrazo


martes, 24 de enero de 2023

Disfrutando del 'finis solis' desde hace 42 años


El faro nuevo de Touriñán se levantó en 1981.

A lo largo del año, el faro de Touriñán participa en un relevo astronómico. Comparte con el faro de Roca, en Portugal y el de Vardetangen, en Noruega, ser el último punto de la Europa continental en asistir a la puesta del sol, El cabo de Roca en el punto más occidental de Europa, por lo que la mayor parte del año es el último en ser testigo del ocaso solar. Pero a partir del 21 de marzo (aproximadamente) ese honor corresponde a Touriñán, el punto más occidental de España. Esta situación apenas dura un mes, ya que la línea de día-noche sigue cayendo hacia el este y en torno al 23 de abril recoge el testigo el faro de Vardetangen, 

Pero a partir del solsticio de verano se invierte el proceso, la línea día-noche vuelve hacia el oeste y en agosto, hacia el día 18 más o menos, Touriñán recupera su puesto como vigilante del crepúsculo. Situación que se alarga hasta finales de septiembre, cuando Roca vuelve a ser el último en despedir el día y comienza un nuevo ciclo viajero de este finis solis

Ya que estamos con esto de los recorridos solares, si Touriñán es el punto más occidental de la España peninsular y el más oriental es el cap de Creus, también con su faro y es quien primero asiste diariamente a la salida del Sol. Ambos forman lo que en tiempos de los romanos bautizaron como el Callis Ianus, el camino de Jano, que comunicaba el templo de Venus Pyrenea en el este y el Ara Solis en el oeste. Es el antecesor del Camino de Santiago francés. 

Por si alguien se lo pregunta, el extremo norte peninsular es Estaca de Bares y el extremo sur es la isla de las Palomas, en Tarifa. Y sí, también cuentan con sendos faros. 

(N del R): Aunque sea de todos conocido, por si acaso recuerdo que es la Tierra la que se mueve en torno al Sol (movimiento de traslación) y que gira sobre sí misma (movimiento de rotación). La simultaneidad de ambos es lo que produce esta carrera de relevos solar entre los tres faros. Eso y que la Tierra es redonda. Lo digo por si cae por aquí algún terraplanista. 

Altura: 14 metros
Plano focal: 65 metros
Tres destellos(2+1) de luz blanca en periodos de 15 segundos.
Alcance: 24 millas.
Accesible.

martes, 17 de enero de 2023

No da luz pero tiene poesía


No estaba previsto en el plan inicial de iluminación de esta costa, pero demasiados naufragios obligaron a improvisar uno. Y llegó el que ahora es el faro viejo del cabo Touriñan, el punto más occidental de la España peninsular. Los romanos no calcularon bien su Finis terrae, pero quien primero llega, se queda la fama. Mejor así, las puestas de sol desde aquí son más tranquilas. 

Aprovechando un cambio de lentes en Vilán, a la que se retiró le dieron una nueva oportunidad en 1898, cuando la primera luz de Touriñán entró en servicio. Durante 83 años iluminó este tramo tratando de conjurar los peligros que suponen los acantilados de Gaivoteira y la laxe dos Buixeirados. 

Y por si el riesgo de naufragio natural no fuera suficiente, durante la 1ª Guerra Mundial fue escenario de los primeros episodios de batallas navales con submarinos. Se calcula que los alemanes hundieron en estas aguas hasta 120 buques mercantes de diferentes banderas.

Inspirador debe ser el entorno, el ambiente, la historia y el clima de grandes vientos y tempestades, hasta el  punto de que en la fachada que da al mar, algún poeta anónimo ha grabado un poema titulado A Dios. Resulta dificultoso leerlo (del natural también), pero las partes legibles dan a entender que o nos encomendamos a alguien o lo que tememos encima nos arrollará. Sobrecogedor a la par que místico.






Altura: 8 metros
Plano focal: 59 metros
Apagado
Accesible.

martes, 10 de enero de 2023

Punta da Barca, de petroleros y magia

Baliza de punta da Barca, en Muxia. Este tramo se considera la zona cero, el epicentro de la catástrofe de Prestige en 2002, hace 20 años. No sé si ha sido el peor desastre de este tipo que haya ocurrido, pero sí uno de los más destacados. De las 66.000 toneladas de fuel pesado que transportaba, algunos cálculos estiman que 40.000 se vertieron y la marea negra alcanzó desde la costa de Portugal toda la costa norte peninsular, la fachada atlántica francesa hasta Bretaña, las costas del Reino Unido y se dice que algunos restos llegaron hasta Irlanda. No hubo desgracias personales, fallecidos. Al menos de forma directa. 

No fue el primer naufragio de estas características en la zona. En 1976 el petrolero Urquiola encalló frente A Coruña y ardió, derramándose parte de sus 100.000 toneladas y quemándose el resto. Murió el capitán del buque. En 1992, hace 30 años fue el Mar Egeo, con 80.000 tn a bordo, también encalló y ardió frente a A Coruña a los pies de la Torre de Hércules. No hubo víctimas mortales.

La baliza de punta da Barca marca el extremo de esta península rocosa que alberga el santuario de Virxe da Barca, punto al que llegó la Virgen María a Galicia para animar a Santiago en sus labores de cristianización de este extremo de Europa. La leyenda cuenta que la barca en la arribo se convirtió en piedra. La vela es la roca que llaman pedra da Abalar y el casco es pedra dos Cadrís. A esta última le atribuyen poderes curativos

No sabría decir muy bien por qué, pero este sitio tiene algo. Una magia, un ambiente muy especial que se palpa.

Aquí os dejo un vídeo de esta luz, con Vilán al fondo en una noche tempestuosa de otoño. Lo ha grabado mi amiga Villar (levántate y saluda)

Altura: 11 metros
Plano focal: 13 metros
Ocultación de 2 segundas cada 4 segundos de luz blanca..
Alcance: 6 millas.
Accesible.

jueves, 5 de enero de 2023

Ya vienen los Reyes



Un año más los Reyes Magos de Oriente vuelven a recorrer el mundo siguiendo luces para traernos sus regalos. En mi casa en lugar de faro han encontrado a Cándel, versión castellanizada de candle, vela en inglés. (Joer, qué versión improvisada para justificar el troleo tipo photobomb del perro en la sesión de fotos).

Pues eso, que los Reyes hayan sido generosos y estén acertados, dadles las gracias y nos vemos en el próximo faro.


sábado, 31 de diciembre de 2022

A por el 2023

 


Este año no he conseguido un calendario de faros, así que he puesto un faro en un calendario para desearos un año 2023 en condiciones y a ser posible feliz. 

sábado, 24 de diciembre de 2022

Hoy es Nochebuena y mañana Navidad


 Feliz Navidad y felices fiestas a todos. Que la luz ilumine vuestras singladuras y vuestros rumbos. A pesar de los pesares, de las circunstancias, procurad celebrar lo bueno que tengáis y aferraos a ello. 

martes, 13 de diciembre de 2022

El centinela


El faro de cabo Vilán es uno de los más señalados, por no decir el más emblemático, de la Costa da Morte y de toda Galicia. Habitado por una farera hasta hace muy pocos años, es uno de los más visitados. Tiene la magia romántica del faro torre aislado (siempre me pregunto cuando escribo algo así qué opinan los que vivieron en él) en una punta rocosa abierto a todas las inclemencias meteorológicas. Una prueba de ello es el acceso desde la vivienda del farero hasta la torre, convertido en un túnel para evitar que el viento se lleve al torrero.

Hay muchas cosas que ver. Y lo bueno es que se pueden ver dentro. Es decir, que es visitable. Lo gestiona una asociación local de empresarios de Camariñas. 

La visita no es perfecta porque no se puede visitar la torre ni subir a ella. Sigo sin entender cómo hay autoridades que no ven el valor de esto. No me refiero en este caso a los empresarios de Camariñas, que hacen lo que les dejan. Pero por lo que me contó una de trabajadoras, son partidarios de hacerlo. Y mira que hay modelos distintos para poder organizar estas ascensiones a la torre. En Francia hay muchos ejemplos distintos y casi todos funcionan con mucho éxito. No es necesario convertirlo en un hotel.

En el patio acristalado del interior se expone la linterna y la óptica que hasta hace poco lució el faro de Laxe. Sobre un balda en el corredor interior del patio se exponen varias bombillas de diferentes tamaños que se han usado a lo largo de los años en distintas torres y balizas a partir de la electrificación. En una de las salas se muestran los generadores eléctricos.

También se expone un pequeño muestrario de distintos tipos de ópticas, entre las que destaca la antigua que se usaba en el propio faro Vilán.

Y fuera quedan restos, en concreto la base, del anterior faro, de 1854, pero su labor no era todo lo eficaz que se esperaba y hubo que levantar el actual, que entró en funcionamiento en 1896

También es uno de los extremos de la Ruta de los Naufragios. No hay que olvidar que en Camariñas está el famoso Cemiterio dos Ingleses, donde se enterró a los muertos que el mar devolvió tras el hundimiento del buque militar británico HSM Serpent en 1890. Solo sobrevivieron 3 de sus 175 tripulantes. Este accidente es el que provocó que el Gobierno británico presionara para mejorar la seguridad de este tramo.

Todos los 11 de noviembre se celebra la Noite dos Naufraxios en recuerdo de estas y de todas las víctimas que se perdieron en el mar. 

Altura: 25 metros
Plano focal: 104 metros
Un grupo de dos destellos blancos cada 15 segundos.
Alcance: 28 millas.
Accesible y visitable

martes, 6 de diciembre de 2022

Luces y los colores de playa que no ocultan las tragedias

 

Los que tengan buena vista podrán ver en el extremo del cabo que asoma por la derecha un punto blanco. El cabo es Roncudo y el punto planco, su faro. Todas las noches lanza sus guiños a su hermano, el faro de Laxe, aquí en primer plano, 

Desde 1920 la torre es la misma, aunque la linterna sí que ha cambiado. La antigua se puede ver en el patio del faro de cabo Vilán. Es un ejemplo perfecto de la evolución de las linternas, de las lentes especialmente y de el sistema de iluminación. Le electricidad y las luces leds han permitido reducir esas enormes cabezas de cristal. De gigantescos cristales y pesadas estructuras, a través de la revlución que supusieron las lentes fresnel se ha pasado a luminarias más pequeñas. Les quita parte de su antiguo encanto, pero hacen su función perfectamente. De hecho, en el año 1995 las modificaciones le hicieron dar el salto de baliza a faro.

El entorno es tan impresionante como cabía esperar, pero en sus cercanías hay una curiosidad paisajística a medio camino entre lo humano y lo natural: la playa de los Cristales. Debajo del cementerio de Laxe hay un pequeño rincón, una playa que ya antes no era apta para el baño, pero ahora se ha convertido en un atractivo turístico y sigue sin poder ser apta para el baño. No entendí del todo su origen.

Al parecer este rincón se convirtió en el basurero donde se arrojaban principalmente botellas. Con el tiempo el cristal se convirtió en una especie de arena de colores que lo convierten en uno de los espacios naturales más extraños y llamativos del mundo. No es el único caso, pero no hay muchos más. Yo no lo vi, es una de las cosas que tengo apuntada en mi particular lista Queda por hacer.

Yo me conformé con ver la escultura, al lado del faro de Laxe, A espera en homenaje a los hombres del mar que han salido a faenar y a sus familiares, algunos de los cuales todavía les están esperando. En 1972, el buque pesquero Playa de Arnela chocó con unas peñas al pie del faro de Laxe y de los 12 tripulantes sólo sobrevivieron 2. 142 años antes, en 1830, el que naufragó fue el Adelaide y en este desastre murieron 16 personas. 

Seguimos en la Costa da Morte.   

Altura: 11 metros
Plano focal: 66 metros
Un grupo de cinco destellos blancos cada 20 segundos.
Alcance: 20 millas.
Accesible. 

martes, 29 de noviembre de 2022

Un gimnasio en el cabo Roncudo

Aunque en realidad tiene más de baliza que de faro y su aspecto no es nada del otro mundo, venir hasta aquí, hasta cabo  Roncudo, merece la pena, más allá de por el entorno, por el paisaje (creo que esto ya ha quedado claro en otras entradas y volveremos sobre ello en próximas sospecho), porque aquí te puedes hacer una ideal cabal y real de qué supone que te llamen Costa da Morte. 

Para empezar, los cruceros que hay cerca del faro. Son dos aunque en la foto solo se ve una de las cruces. Tan tiesas como el faro, igual de blancas, Incluso tienen el mismo halo melancólico. Pero el conjunto también desprende una sensación de esperanza. La esperanza que ofrece el faro de seguridad, de alcanzar puerto, de salvación, pero también de que no caerá en el olvido quien tenga la desventura de no llegar, de quedarse en el mar para siempre. Quizá no sepamos sus nombres, pero no los olvidaremos.

Por si no fuera suficiente para los que aquí llegan con la memoria algo embotada o con el inocente desconocimiento del que no sabe, en el merendero cercano han colocado un panel con un gráfico de la costa y los puntos donde han naufragado buques y embarcaciones varias. Todos con nombre y fecha.

También es difícil leerlo al natural.

Impresiona.

Pero también descubrí que el faro de Roncudo es un gimnasio. Y no solo este, otros muchos de la zona también lo son. Fue mi hijo, el Greñas, quien me lo dijo, y junto a su hermana, la K-Poper, los que los disfrutaron. 

Resulta que en ese famoso juego Pokemon Go, en el que hay que recorrer el mundo cazando bichos raros que evolucionan en lugar de crecer y con nombres a medio camino entre dinosaurios y robots de Mazinger Z, se desarrolla sobre un mapa real de la región en la que está el jugador, Y en esa zona hay gimnasios donde los bichos de un equipo (hay tres: rojo, azul y amarillo) pueden entrenar y los jugadores oponentes tienen que conquistar para el suyo. 

Por lo visto, jugadores de la zona han ido creando gimnasios en varios faros, y al ser de un equipo distinto al de mis hijos, estos fueron conquistándolos uno a uno. Se hicieron con todos. Para remate,  otros coequipiers los visitaban también y dejaban su propios bichos para ayudar a defender cada nueva conquista.

Y se me hizo la luz. El Greñas me explicó por encima cómo se crea un gimnasio y la verdad es que no entendí mucho. Pero sí me di cuenta de que la excursión por una veintena de faros y luces se les hizo más llevadera que si solo contemplaban paisajes y comían raxo (gran descubrimiento, por cierto) siguiendo a un padre chalado. 

Aquí viene la idea: que nuestros hijos, sobrinos, nietos y sus amigos vayan a los faros mas cercanos y creen gimnasios que otros locos del Pokemon Go puedan ir a defender o conquistar.

Nos fuimos de Galicia dejando todos los faro-gimnasios de color rojo y el último que los azules reconquistaron cayó hace pocas semanas. Creo que han batido algún récord o así.

Ahí dejo la idea. 

Altura: 11 metros
Plano focal: 38 metros
Un destello blanco cada 6 segundos.
Alcance: 10 millas.
Accesible. 

martes, 22 de noviembre de 2022

Sólo queda un pie

 

Sé que esta temporada voy a usar demasiado la palabra 'espectacular', pero es lo que tiene este litoral gallego. Intentaré emplear también 'impresionante', 'asombroso', 'pasmoso', 'increíble' o 'alucinante', Pero es lo que hay, que deja sin palabras. Y punta Nariga, con su faro, es un ejemplo de ello.

No sé mucho de geología, en realidad nada, pero supongo que en este punto se mezclan dos tipos de rocas y piedras, una blanda y otra dura, porque la erosión del viento y del agua ha dejado un conjunto escultórico natural asombroso (ya empezamos) que sobresale por encima de los matojos que cubren la tierra. 

Y lo más interesante es lo bien integrado que está el faro en el paisaje,, una obra humana, de líneas modernas (es el faro más nuevo de los gallegos) decididamente no naturales. Pues en contra de lo que se ve en otros sitios, el resultado es completamente armonioso.

Pero al faro de punta Nariga le falta algo en una esquina. En fotos había visto una escultura en una esquina que no terminaba de identificar. Me podía la curiosidad, pero que no entendía qué era. El arquitecto César Portela, autor del proyecto de este faro, diseñó una esquina de la balconada inferior como si fuera la proa de un barco. Sobre ella, a modo de mascarón, el escultor Manolo Coia, hombre de mar además de artista, colocó la escultura de bronce Atlante.

Pero mi gozo en un pozo. Después de muchas vueltas solo encontré ese ¿pie? que se ve en la foto. En mi ingenuidad pensé que se abría roto en algún temporal de invierno. Pero no. Trasteando un poco por internet y con la ayuda de tío Google averigüé que habían robado la figura en marzo, con la llegada de la primavera. No tengo claro si la han recuperado, pero las investigaciones avanzaron y fueron sabiéndose cosicas, como esta y esta otra. O sea que me da que no.

Por lo demás, las escaleras exteriores permiten llegar hasta un balcón debajo de la linterna, lo cual ya es mucho con respecto a otros.

 Y lo que se ve desde lo alto es impresionante (no hay manera de escapar)

Altura: 39 metros
Plano focal: 55 metros
Grupo de 3 destellos blancos seguido de otro destello blanco en periodos de 20 segundos.
Alcance: 23 millas.
Visitable y accesible.